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El capitán hundió el barco

El capitán pensó que ya no era necesario seguir teniendo el control del timón, dejó que el barco fuera arrastrado por la marea, por los vientos, jamás volvió a mirar a las estrellas ni su brújula. El barco se hundió.

Los observo

Los observo a distancia, leo sus movimientos al cerrar mis ojos, soy un fantasma, un ser incorpóreo aprovechando toda vulnerabilidad posible. Es sencillo, no hay método, solo la naturaleza determina el momento, día primo, la luna menguando, el sol en el cenit, torrente fluvial inesperado. Lanza de Longinos o el rayo de Zeus. Tragedia o comedia o ambas. The Flaming Lips and The Yeah Yeah Yeah Song. Jodorowsky detrás de la puerta de mi conciencia. Ingenuos. El antifaz que oculta tu verdadero ser. Veracidad versus verosimilitud. ¿Aún no te das cuenta? estoy delante y detrás de las paredes, me desplazo como oruga, devorando a mi paso las verdes hojas de un árbol incauto. Los observo.

El ciervo

Y un día el ciervo aprendió a cazar tigres.

Deliciosas Guacamayas

Momia comiendo una rica y deliciosa guacayama guanajuatense.image

Improvisación

Improvisación

Por Jesús Pérez 

Así como desciende el sol en la tarde, sin prisa alguna, desangrándose en cálidos destellos de luz purpura mientras observa con sus ojos marrón el acecho de la noche acompañada de la belleza de la Luna, así como el canto del ave que desfallece en pequeños suspiros mientras imagina que surca los cielos atravesando densas nubes que se convertirán en enormes rocas que caerán sobre las ciudades, así se encuentra mi alma, mi mente, mi cuerpo, mi sangre, mis intestinos, mis ojos, mis riñones, mi todo.

Soy como una serpiente que busca la sombra debajo de una piedra o de la arena, me deslizo hacía mis adentros en busca de la respuesta a la pregunta que jamás me he hecho.

Improviso, como cualquier amante que no tiene nada que perder y mucho menos que ganar. Soy un individuo fútil. Uno que se deshace ante los ojos cegados de todos. Apetecemos de los espíritus débiles, nos convertimos en caníbales de las almas de otros para así completar la nuestra, nunca estamos satisfechos porque el tiempo nos deteriora, hace todo más rápido y lejano a la vez. Improvisar está lleno de espontaneidad, carece de reglas y de forma, no hay semántica ni sintaxis alguna. No importa si los demás no entienden, nunca se intentó transmitir un mensaje mucho menos que lo interpreten. Me fragmento.

La cuna de mis temores

La cuna de mis temores está vacía.

Yacían dormidos plácidamente como tiernos bebés recién nacidos, con sus rostros rosados dando respiraciones suaves y profundas. Esta noche despertaron y las sombras que deambulan de media noche corrieron presurosas hasta la cuna, no les importó cuan obstáculo había en el camino. Vieron como mis temores sollozaban en la pequeña cuna, no dudaron en levantarlos para darles un abrazo y una palmadita para lograr consolarlos. No paraban de llorar, sus lágrimas escurrían manchando el piso dejando una marca de acuarela negra. Mis temores jamás volverían a dormir.

Se marcharon las sombras para seguir con su camino sin rumbo, no sin antes voltear a verme y señalarme, haciendo gestos de desprecio que la luz de fuera apenas iluminaba. Los temores aprendieron a caminar en ese momento. No tardaron en salir de aquella infantil cómoda prisión para a apoderarse del cuarto entero, de la casa, de mis pensamientos.

Mis temores recorren de pies a cabeza mi ser, me envuelven, me tienen atrapado, me cobijan de día y de noche, incluso me protegen de temores ajenos. No todos son malos pues evitan que realice valientes decisiones o me dicen por dónde ir aunque el camino sea más largo.

Mis temores puede que no duerman ya jamás pero estoy seguro que morirán pero también nacerán nuevos o quizá ya lo hayan hecho y en este momento se hallen pequeños, frágiles e inofensivos en la cuna de mis temores.

XXIII - VIII

Con las vísceras entre mi manos,

con la esperanza que péndula en un hilo de sangre,

al pie de la tumba

dejo este tonto corazón confundido,

las verdades y mentiras arden, esparcen sus cenizas

vuelan, como memoria de lo que

siempre fue, es y será

cuando el mar pronuncie nuestros nombres

cuando el mar pronuncie nuestros nombres

la verdad en pergaminos, habrá muerto

los violines tocarán la canción de cuna

que nuestras madres debieron cantarnos

cuando el mar pronuncie nuestros nombres

los ecos en las montañas guardarán silencio

los árboles dejarán caer sus tiernos frutos

sobre sus secas hojas roídas por gusanos

cuando el cielo grite de agonía y dolor

el mar pronunciará nuestros nombres

la fiesta del fin del mundo

la muerte, abre las puertas de la inmortalidad

Encuentro Cósmico

Encuentro Cósmico

 

Dada la geometría de la vida que alcanza su punto máximo con la llegada de la muerte y que comienza a descender en recuerdos, en la degradación de la memoria, la esencia del cuerpo rompe toda ley física conocida pues tiempo y espacio se unen, dando origen a la eternidad. Aquella eternidad tan anhelada por los primeros hombres para preservar su legado a través de la historia. Dejamos impregnado nuestro alrededor con el sudor, con los ecos de las risas y los lamentos, con el reflejo de aquellas miradas vacías cuando nos veíamos frente a un espejo o un charco de agua después de la lluvia. El calor que alguna vez emanamos del pecho, de la espalda, de los genitales, de las manos y pies, remolinea en cada una de las habitaciones en las que estuvimos aunque haya sido sólo un segundo. Nos volvemos infinitos.

            Nos encaminamos lentamente al encuentro cósmico, origen de todo lo que fue, es y será. Recorremos vidas pasadas para poder visualizar las futuras. Tenemos la oportunidad de enfrentar aquellos miedos que no vencimos en sueños. Escuchamos la música de las estrellas, de los planetas, de las galaxias. Entendemos la matemática caprichosa con la que el universo está compuesto. En un cumulo de estrellas ardientes, jóvenes y con deseos de expandirse, podemos encontrar la paz si nos situamos en el punto medio pues alrededor está el caos que la envuelve. Nos observamos, unos a otros vagando en el espacio sin detenernos, sin hacer caso al tiempo que ha muerto con nosotros.

El capitán hundió el barco

El capitán pensó que ya no era necesario seguir teniendo el control del timón, dejó que el barco fuera arrastrado por la marea, por los vientos, jamás volvió a mirar a las estrellas ni su brújula. El barco se hundió.

Los observo

Los observo a distancia, leo sus movimientos al cerrar mis ojos, soy un fantasma, un ser incorpóreo aprovechando toda vulnerabilidad posible. Es sencillo, no hay método, solo la naturaleza determina el momento, día primo, la luna menguando, el sol en el cenit, torrente fluvial inesperado. Lanza de Longinos o el rayo de Zeus. Tragedia o comedia o ambas. The Flaming Lips and The Yeah Yeah Yeah Song. Jodorowsky detrás de la puerta de mi conciencia. Ingenuos. El antifaz que oculta tu verdadero ser. Veracidad versus verosimilitud. ¿Aún no te das cuenta? estoy delante y detrás de las paredes, me desplazo como oruga, devorando a mi paso las verdes hojas de un árbol incauto. Los observo.

El ciervo

Y un día el ciervo aprendió a cazar tigres.

Deliciosas Guacamayas

Momia comiendo una rica y deliciosa guacayama guanajuatense.image

Improvisación

Improvisación

Por Jesús Pérez 

Así como desciende el sol en la tarde, sin prisa alguna, desangrándose en cálidos destellos de luz purpura mientras observa con sus ojos marrón el acecho de la noche acompañada de la belleza de la Luna, así como el canto del ave que desfallece en pequeños suspiros mientras imagina que surca los cielos atravesando densas nubes que se convertirán en enormes rocas que caerán sobre las ciudades, así se encuentra mi alma, mi mente, mi cuerpo, mi sangre, mis intestinos, mis ojos, mis riñones, mi todo.

Soy como una serpiente que busca la sombra debajo de una piedra o de la arena, me deslizo hacía mis adentros en busca de la respuesta a la pregunta que jamás me he hecho.

Improviso, como cualquier amante que no tiene nada que perder y mucho menos que ganar. Soy un individuo fútil. Uno que se deshace ante los ojos cegados de todos. Apetecemos de los espíritus débiles, nos convertimos en caníbales de las almas de otros para así completar la nuestra, nunca estamos satisfechos porque el tiempo nos deteriora, hace todo más rápido y lejano a la vez. Improvisar está lleno de espontaneidad, carece de reglas y de forma, no hay semántica ni sintaxis alguna. No importa si los demás no entienden, nunca se intentó transmitir un mensaje mucho menos que lo interpreten. Me fragmento.

La cuna de mis temores

La cuna de mis temores está vacía.

Yacían dormidos plácidamente como tiernos bebés recién nacidos, con sus rostros rosados dando respiraciones suaves y profundas. Esta noche despertaron y las sombras que deambulan de media noche corrieron presurosas hasta la cuna, no les importó cuan obstáculo había en el camino. Vieron como mis temores sollozaban en la pequeña cuna, no dudaron en levantarlos para darles un abrazo y una palmadita para lograr consolarlos. No paraban de llorar, sus lágrimas escurrían manchando el piso dejando una marca de acuarela negra. Mis temores jamás volverían a dormir.

Se marcharon las sombras para seguir con su camino sin rumbo, no sin antes voltear a verme y señalarme, haciendo gestos de desprecio que la luz de fuera apenas iluminaba. Los temores aprendieron a caminar en ese momento. No tardaron en salir de aquella infantil cómoda prisión para a apoderarse del cuarto entero, de la casa, de mis pensamientos.

Mis temores recorren de pies a cabeza mi ser, me envuelven, me tienen atrapado, me cobijan de día y de noche, incluso me protegen de temores ajenos. No todos son malos pues evitan que realice valientes decisiones o me dicen por dónde ir aunque el camino sea más largo.

Mis temores puede que no duerman ya jamás pero estoy seguro que morirán pero también nacerán nuevos o quizá ya lo hayan hecho y en este momento se hallen pequeños, frágiles e inofensivos en la cuna de mis temores.

XXIII - VIII

Con las vísceras entre mi manos,

con la esperanza que péndula en un hilo de sangre,

al pie de la tumba

dejo este tonto corazón confundido,

las verdades y mentiras arden, esparcen sus cenizas

vuelan, como memoria de lo que

siempre fue, es y será

cuando el mar pronuncie nuestros nombres

cuando el mar pronuncie nuestros nombres

la verdad en pergaminos, habrá muerto

los violines tocarán la canción de cuna

que nuestras madres debieron cantarnos

cuando el mar pronuncie nuestros nombres

los ecos en las montañas guardarán silencio

los árboles dejarán caer sus tiernos frutos

sobre sus secas hojas roídas por gusanos

cuando el cielo grite de agonía y dolor

el mar pronunciará nuestros nombres

la fiesta del fin del mundo

la muerte, abre las puertas de la inmortalidad

Encuentro Cósmico

Encuentro Cósmico

 

Dada la geometría de la vida que alcanza su punto máximo con la llegada de la muerte y que comienza a descender en recuerdos, en la degradación de la memoria, la esencia del cuerpo rompe toda ley física conocida pues tiempo y espacio se unen, dando origen a la eternidad. Aquella eternidad tan anhelada por los primeros hombres para preservar su legado a través de la historia. Dejamos impregnado nuestro alrededor con el sudor, con los ecos de las risas y los lamentos, con el reflejo de aquellas miradas vacías cuando nos veíamos frente a un espejo o un charco de agua después de la lluvia. El calor que alguna vez emanamos del pecho, de la espalda, de los genitales, de las manos y pies, remolinea en cada una de las habitaciones en las que estuvimos aunque haya sido sólo un segundo. Nos volvemos infinitos.

            Nos encaminamos lentamente al encuentro cósmico, origen de todo lo que fue, es y será. Recorremos vidas pasadas para poder visualizar las futuras. Tenemos la oportunidad de enfrentar aquellos miedos que no vencimos en sueños. Escuchamos la música de las estrellas, de los planetas, de las galaxias. Entendemos la matemática caprichosa con la que el universo está compuesto. En un cumulo de estrellas ardientes, jóvenes y con deseos de expandirse, podemos encontrar la paz si nos situamos en el punto medio pues alrededor está el caos que la envuelve. Nos observamos, unos a otros vagando en el espacio sin detenernos, sin hacer caso al tiempo que ha muerto con nosotros.

El capitán hundió el barco
Los observo
El ciervo
Deliciosas Guacamayas
Improvisación
La cuna de mis temores
XXIII - VIII
cuando el mar pronuncie nuestros nombres
Encuentro Cósmico

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